Mil fincas ganaderas en el territorio nacional aplican prácticas de ecocompetitividad y sostenibilidad, mitigan los gases de efecto invernaderos y están adaptadas al cambio climático, 290 de ellas son de la Región Huetar Norte, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Se trata de la Estrategia Nacional de Ganadería Baja en Carbono, y su principal herramienta, la NAMA (Nationally Appropiated Mitigation Actions) Ganadería.
El ministro del MAG, Renato Alvarado resaltó que las medidas de adaptación y mitigación aumentan la rentabilidad en finca, disminuyen costos, hacen la actividad más resiliente, eficiente y productiva, aumentando los ingresos de las familias, lo que genera una relación de ganar-ganar, generando beneficios a la producción y al ambiente.
Fernando Vargas, director regional del MAG detalló que buscan que las fincas inscritas sean más productivas y resilientes al cambio climático.
Las fincas implementan medidas como pastoreo racional, fertirriego de purines y bioles, cosecha de agua de lluvia, establecimiento de bancos forrajeros, manejo de registros, mejoramiento de pasturas y ambientes protegidos, entre otras, con el fin de generar un cambio sustancial en la forma de producción.
La ganadería en el país conserva el 18% del territorio nacional como bosques y resguarda más de 20 millones de árboles dispersos en potreros.
La implementación de la Estrategia Nacional de Ganadería Baja en Carbono y se realizará en tres etapas, esperando concluir en 2034.
La meta a 2022 es convertir 1.773 fincas ganaderas en unidades más rentables y adaptadas al cambio climático, con un equivalente en reducción de carbono, CO2, de 39 mil toneladas métricas.
El proceso ha recibido apoyo del Gobierno de Estados Unidos, Reino Unido y Nueva Zelanda y recursos del Fondo Mundial de Adaptación, gestionados por Fundecooperación.











