Nuestro personaje de este viernes 30 de agosto destaca a Alejandra Calvo Chaves, de 47 años de edad, vecina de Barrios Los Ángeles, en Ciudad Quesada.
Alejandra tiene 20 años de ser catequista en la Diócesis de Ciudad Quesada, además de otros servicios que ofrece a Dios.
Alejandra le contó a Noticias Santa Clara que la catequesis llegó a su vida porque ya había involucrado de pequeña y formaba parte de varios grupos; además, una vecina, llamada Juana, era de las señoras que impulsaban la devoción al Santo Rosario.
Contó que en su familia son católicos, pero que en ese momento no eran muy activos en la comunidad. Doña Juana los invitó a su casa y ahí empezaron a involucrarse más con la iglesia.
Calvo ha servido en su comunidad, Barrio Los Ángeles, como lectora; también, otra vecina llamada Anais Núñez, la invita a la jornada vocacional, para descubrir su inquietud.
Desde ahí, tomó la misión de ser catequista y supo que era su lugar, donde ha vivido muchas satisfacciones y alegrías.
En 2015 se involucra en la Comisión Diocesana de Catequesis, incluso, haciendo el diplomado de catequética, que es una formación muy importante para quienes desarrollan este ministerio dentro de la Iglesia.
Actualmente, en 2024, aparte de ser catequista de confirmación, también tiene a cargo el impulso de la oficina de catequesis a nivel diocesano.
Los encuentros de catequesis le han dejado momentos muy importantes en su vida, durante dos décadas de servicio ha tenido muchas enseñanzas.
Dijo que le da mucha satisfacción, alegría y agradecimiento a Dios, por ver a tantos jóvenes que pasaron por sus clases, superándose en varios aspectos de sus vidas.
Comentó que, no es Alejandra, si no Dios que ha dejado una semilla sembrada en cada uno de ellos.
Comentó que ser catequista es ser una base de formación en la fe cristiana de todos los que pasan por este proceso.
Por otra parte, habló un poco de su vocación, en este caso, la soltería, y, se refirió a todos aquellos que viven la misma situación.
Dijo que, hay varios enfoques, por ejemplos las personas que viven pensando que se van a quedar solos por el simple hecho de no encontrar pareja.
Mencionó que, hay que aprender a saber quién es usted, darse el valor que se merece, y descubrir un propósito en la vida.
Expresó que, todos merecen ser amados y la soltería bien llevada, no es algo malo y lo más importante es conocerse bien; en este caso es ofrecerlo a Dios.
Dejó en claro que no hay edad para tener pareja y para casarse, y no hay que desesperarse.
Explicó que la soledad no es mala, y que más bien ayuda a conectar con el Señor.
Dijo que tenemos que saber que todo lo que hagamos, se realice con amor y con convicción, para llegar a la meta, que es estar con Cristo, no en el mundo, si no en la eternidad.
No dejó de lado la oportunidad de invitar a todos a ser parte de los procesos vocacionales que se ofrecen en la Diócesis, e instó a no tener miedo de descubrir lo que Dios tiene para nosotros.












