Este miércoles 3 de marzo, la Conferencia Episcopal de Costa Rica brindó orientaciones para la vivencia de Semana Santa 2021. Este año, la también conocida Semana Mayor inicia el domingo 28 de marzo con la celebración del Domingo de Ramos en la Pasión de Nuestro Señor.
Los obispos de Costa Rica invitan a los fieles, sacerdotes, diáconos, consagrados, y laicos a mantenerse en el espíritu de auténtica caridad que les ha identificado con Cristo.
Aseguran que “es necesario que las celebraciones litúrgicas y los actos de piedad popular, sigan siendo un espacio para experimentar el amor de Dios en medio de la brisa suave que Elías encontró en el monte Horeb”.
Por lo tanto, para la celebración de la Semana Santa que se aproxima, recomiendan:
-Observar estrictamente la indicación de no realizar ningún tipo de procesión, Vía Crucis, o actividad similar.
-En cuanto al Domingo de Ramos, en la Misa principal, para conmemorar la entrada del Señor en Jerusalén, los fieles deberán ubicarse en sus lugares y desde allí participar de los ritos que el sacerdote, acompañado de los servidores necesarios, realizará en la puerta de la Iglesia.
-Cada obispo diocesano, para su respectiva diócesis, permitió que el Jueves Santo (1 de abril) todos los sacerdotes puedan celebrar una segunda vez la Misa de la Cena del Señor.
“Al programar ambas celebraciones se debe evitar que la primera sea tan temprana que desdiga de su naturaleza y que la segunda se ubique en un momento significativamente menos tardío que la Vigilia Pascual”, citan los Obispos en el comunicado.
-En cualquier caso, se omitirá el gesto del lavatorio de los pies y el traslado del Santísimo Sacramento al “lugar de la reserva”.
“La Misa tendría la estructura habitual de toda Celebración eucarística, salvo por la recepción de los óleos; que podrá realizarse en las parroquias de aquellas diócesis que programen la Misa Crismal en los días anteriores al próximo Triduo Pascual”, comentan.
-El Viernes Santo (2 de abril) sólo tendrá lugar la “Celebración de la Pasión del Señor”, que no debe realizarse más de una vez en cada parroquia.
Además, mencionaron que “la postración, con la que dicha liturgia da inicio, se realizará solamente en el caso de garantizar los cuidados sanitarios que aseguren la salud del sacerdote y demás asistentes, de lo contrario, será suficiente con que el sacerdote se mantenga de rodillas”.
-Durante la oración universal de los fieles, se permanecerá de pie en todo momento.
-Para la “Presentación de la Santa Cruz”, recomiendan que los fieles hagan una inclinación profunda cada vez que se repite la aclamación “Vengan adoremos”.
En cambio, después de la adoración personal que el sacerdote realizará según lo indican las normas respectivas, se invitará a los fieles a ponerse todos de rodillas para adorar conjuntamente la cruz.
-Para distribuir la Sagrada Comunión, se traerá la Sagrada Reserva desde el sagrario, en donde fue colocada al final del día anterior. Concluido este momento, de ser posible, la Reserva Eucarística se llevará fuera de la Iglesia.
-Téngase en cuenta, no obstante, que la Vigilia Pascual, madre de todas las vigilias, debe programarse en una hora más tardía que cualquier otra celebración litúrgica del año.
-La Vigilia Pascual no tendría que realizarse con premura alguna de tiempo. Pero en las condiciones actuales, los obispos recomiendan que “se ponderen bien los tiempos al escoger el número de lecturas y al decidir si es propicio celebrar el sacramento del Bautismo”.
“En ningún caso convendría que el ritmo celebrativo tenga que acelerarse desmedidamente, pues eso iría contra la dimensión festiva y solemne de esta celebración”, señalan.
-“En cuanto a la celebración del Sacramento de la Reconciliación, manténgase lo que ya se ha pedido en otras ocasiones. Sobre todo, garantizar una vivencia sacramental que exprese el misterio que allí se celebra y que custodie la integridad personal del confesor y los penitentes”, dicen en el comunicado.
-En todo lo demás, aseguran que “se continuará observando con sumo cuidado los protocolos sanitarios que sobradamente se han dado a conocer”.
Los obispos desean que las celebraciones de la Semana Santa sean un nuevo cenáculo para todos. “De tal forma que unidos en la oración y aleccionados por la actitud siempre esperanza de la Virgen María y San José, esperan confiados a que la luz del Resucitado continúe guiando y fortaleciendo nuestra vida”.












