Del 24 de julio al 2 de agosto, después del rezo de la Novena a la Virgen de los Ángeles, a las 6:00 p.m., se celebró la Eucaristía en el Santuario Mariano de la Diócesis de Ciudad Quesada en Los Ángeles de La Fortuna.
Cada día un sacerdote diferente presidía la Misa acompañado de las comunidades invitadas.
Particularmente, de manera muy especial y considerando la visita de los curas, Sonia Badilla, sacristana del Santuario, tuvo una iniciativa que ahora guarda con ilusión en su corazón.
A lo largo de dos semanas, ella elaboró 16 vestidos con las dimensiones de la imagen de “La Negrita”.
Estos fueron colocados en botellas para agua bendita del tamaño a escala de la imagen de la Virgen de los Ángeles, sobre una base de madera decorada con flores artificiales.
Cada detalle fue entregado a los presbíteros, frente a los fieles, con gran cariño.
Badilla expresó que cada vestido es único y fue elaborado con intensión de cercanía hacia la Madre Santísima.
La sacristana añadió que esta idea surgió con gran devoción en medio de un proceso de oración.
“Para mí significa muchísimo, es parte de un proceso que llevo desde hace bastante tiempo de orar todos los días por lo sacerdotes del mundo entero y por el Santo Padre. Entonces, para mí significó algo importante, aportar algo y sentir que en algo tan sencillo uno puede transmitir ese amor y agradecimiento a todos los sacerdotes, a esa vida de ellos; y, contribuir a que si tal vez hay alguno que se está sintiendo cansado, que se vuelva a sentir con aquel ánimo de continuar, porque habemos personas que estamos orando por ellos”, expresó.
“Ha sido un regalo que Dios también me ha dado a mí, porque me ha permitido replantearme muchas cosas, verdad, que uno a veces las da por olvidades, y, que sí son muy importantes”, dijo.
El Santuario Mariano Diocesano ya tiene como tradición dar un reconocimiento, a modo de gratitud, a los sacerdotes después de cada Misa en la Fiesta Patronal en honor de la Virgen de los Ángeles.












