Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, compartió un mensaje y una invitación muy especial con las familias del territorio diocesano con el fin de que se unan a la II Jornada Mundial de los Niños.
Es por ello que ha propuesto este sábado 26 de setiembre, de 9:00 a.m. a 11:30 a.m., una serie de actividades en las que puedan participar los niños y sus familias.
El tema central de la iniciativa celebrativa es Jesús de Nazaret.
La idea es que durante la jornada se desarrollen escenarios importantes en su vida como su nacimiento, su pasión, muerte y resurrección.
La idea es que cada sacerdote pueda orar y bendecir a los pequeños presentes y tener el apoyo de la Pastoral Social y la Comisión de Catequesis de cada parroquia.
Como parte de su mensaje, Monseñor José Manuel ha invitado a los fieles a mirar con cariño a los niños, especialmente, “reconociendo en ellos un regalo de Dios y una esperanza para nuestras familias, nuestras comunidades y para toda la sociedad”.
“Los niños nos recuerdan la alegría, la sencillez y la capacidad de asombro con la que estamos llamados a vivir nuestra fe. En sus rostros descubrimos también la responsabilidad que tenemos como Iglesia y como sociedad de acompañarlos, protegerlos y ayudarles a crecer en un ambiente donde puedan sentirse amados, escuchados y valorados”, expresó.
Incluso, hizo referencia a que el mismo Jesús nos enseñó a poner a los más pequeños en el centro de atención cuando dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí». Se nos recuerda así que los niños tienen un lugar especial en el corazón de Dios y que la comunidad cristiana está llamada a abrirles siempre las puertas.
Otro de los puntos que abordó en su mensaje es que la atención de los niños es “una tarea permanente de la Iglesia que debe acompañarlos en su crecimiento humano, espiritual, fortalecer a sus familias y ofrecerles espacios donde puedan descubrir la alegría de encontrarse con Jesucristo y de formar parte de una comunidad que los acoge”.
Para Monseñor Garita cuidar de los niños es cuidar el futuro de las familias y de la Iglesia Católica, especialmente si se hace con amor, protección, educación, valores y reconociendo que cada uno tiene un proyecto en Dios.
“Encomiendo esta labor especialmente a los curas párrocos, para que, en conjunto con los consejos pastorales, puedan involucrar a toda la comunidad y, de manera particular, a la Pastoral Social y a la Comisión de Catequesis Parroquial, procurando que esta celebración sea un verdadero encuentro de alegría, fe y fraternidad”, señaló el pastor diocesano, quien a su vez instó a las familias a unirse a la celebración en cada comunidad.












