Este martes 1 de junio a las 9:00 a.m., la Diócesis de Ciudad Quesada, se unió a la Jornada de Oración por las Víctimas de Abuso Sexual. La Misa fue presidida por el Obispo de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita.
La Catedral dedicará el Rosario a las 5:15 p.m., una Eucaristía más a las 6:00 p.m., y la Hora Santa, a manera de vigilia, a las 7:00 p.m.
“Los obispos del país hemos querido celebrar esta Jornada para orar por quienes han sufrido la lacra y vergüenza de estos abusos”, expresó Monseñor Garita.
“Oramos hoy para que Dios sane heridas y ayude a seguir adelante a las víctimas siempre inocentes de este mal tan espantoso; oramos para que la Iglesia repare y acompañe a las víctimas y sus familiares; oramos también para pedir perdón a Dios por este abominable acontecimiento del abuso sexual y oramos por las víctimas y familias por el daño causado”, agregó.
En su homilía, el obispo dijo: “Hermanos este mal nunca tuvo que haberse dado en la sociedad y mucho menos en la Iglesia. Es una contradicción y antitestimonio, la Iglesia está para hacer el bien, para hacer un ambiente seguro para todos, especialmente para menores y adultos en vulnerabilidad”.
Monseñor comentó que “en el Evangelio Jesús nos enseña y nos llama a ser justos, para dar a Dios lo que es de Dios, y para dar a la sociedad lo que corresponde a nosotros como ciudadanos responsables. El punto clave de la enseñanza de Jesús es que seamos justos: y en este mal de los abusos que hoy comentamos, debemos ser muy justos para buscar la verdad, para apoyar a las víctimas, para sentar la responsabilidad de quienes han fallado”.
“Que esta Eucaristía nos ayude a abrir los ojos ante la gravedad del mal de los abusos, que Dios nos dé la fuerza para ser justos y dar el testimonio de verdad y justicia que el Señor quiere. Que sea fuerza, sanación, bálsamo, paz, esperanza y confianza para quienes han sufrido terrible mal de los abusos. Que nos ayude a reparar el amor de Dios que ha sido grandemente ofendido por este hecho abominable del abuso sexual”, expresó.
Monseñor culminó la Eucaristía diciendo que todos somos responsables de crear un ambiente seguro en la Iglesia para todas las personas.












