Un grupo de 21 hombres se graduó en el oficio de instalación y mantenimiento de aires acondicionados este jueves 15 de enero, entre ellos destacó Melvin Hernández, un vecino de Barrio Pilo, de La Fortuna, quien dedicó 19 años de su vida al turismo, y ahora realiza labores de electricidad y de estructuras metálicas.
Hernández detalló a Noticias Santa Clara que para él, el hecho de haber sido parte del taller significó mucho, especialmente, porque lo que ha aprendido a lo largo de su vida ha sido de manera empírica, además, uno de sus sueños siempre fue tener conocimientos en materia de aires acondicionados.
Añadió que fue uno de los primeros en inscribirse, debido a que había esperado la oportunidad durante mucho tiempo.
Con los conocimientos profesionales que adquirió seguirá ofreciendo garantía y excelencia a sus clientes.
Don Melvin es ramonense, pero desde hace 27 años reside en La Fortuna.
La graduación de este jueves la celebró con un motivo aún más grande: el cumpleaños de dos de sus hijos, incluso, su hija Natalia, lo acompaña desde el cielo y es de quien toma el ejemplo de ser una persona tan activa.
Hace algunos años había tomado la decisión de renunciar al turismo para poder dedicar más tiempo a sus seres queridos.
Don Melvin planea seguir trabajando durante el día y por la noche aplicar a distinto cursos para seguir aprendiendo.
Él tiene su propio taller, se llama Méndez J. Soldadura y Electricidad. Lo pueden localizar al 6069-2009.
Por otro lado, otro caso de superación y éxito, entre los graduados, fue el de Rigoberto Mora, quien es oriundo de la comunidad de El Carmen, de Pital.
Él se dedica a la soldadura industrial.
Mora resaltó que, para él, este curso fue un “ganar, ganar”, en el sentido profesional y humanitario.
La experiencia, además de capacitarse, le permitió hacer grandes amigos, incluso, contó que cada semana le preparaba a sus compañeros café con pan para cerrar las clases.
Desde hace 25 años se dedica a la soldadura de maquinaria agrícola. Su esposa, Fidelina Guerrero, ha sido un pilar.
Su empresa se llama Taller Industrial Moravi, y se pone a disposición mediante el teléfono 8501-2622.
Tanto Melvin como Rigoberto planean incorporar el mantenimiento y reparación de aires acondicionados a sus servicios profesionales.
Este grupo de 21 graduados se suman a las más de 3 mil personas que se han formado con los distintos programas de la Escuela de Oficios La Luciérnaga y sus benefactores en todo el territorio nacional. En esta oportunidad este proyecto funcionó en convenio con la Diócesis de Ciudad Quesada y la Escuela Técnica Agrícola e Industrial (ETAI). Además, hubo apoyo importante de la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna (Adifort).











