Nuestro personaje de este viernes 23 de agosto rinde homenaje a Estela Solís Marín, de 56 años de edad, vecina de San Juan, de Florencia, quien lleva prácticamente toda una vida sirviendo a su comunidad; y, quien nos abrió las puertas de su corazón para conversar sobre su trayectoria.
Solís cursó Primaria en la Escuela La Ceiba; y, Secundaria, en el Cindea Florencia, en su etapa de plan piloto. De hecho, contó que fue de las primeras egresadas de esta institución en el año 2001.
Como parte de su formación obtuvo un Técnico en Corte y Confección, lo cual le permitió tener su propio taller durante ocho años junto a su amiga, Enar Rodríguez.
Estela es viuda. Con su esposo, Edgar Salazar Ramírez (q.d.D.g.), había tenido un hijo, quien ahora tiene 20 años de edad. Se trata de Emanuel Salazar Solís, actual síndico suplente del distrito de Florencia, del Concejo Municipal de San Carlos.
Estela recuerda con gran orgullo que fue su abuelo materno, Ramón Marín Guzmán, quien inició la tradición de labor y pertenencia a la comunidad.
Comentó que su tía, Ligia Marín Ávila, también comenzó a llevarla a reuniones comunales y a involucrarla en proyectos locales cuando tenía tan solo 16 años de edad.
Al cumplir los 18 años de edad, tuvo la oportunidad de ser parte por primera vez de la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) de San Juan; desde entonces ha pasado casi por todos los puestos de la Junta Directiva, excepto en el cargo de fiscal; y, tras 38 años de servicio, este 2024, tiene el cargo de tesorera.

Incluso, añadió que en los periodos en los que no ha sido parte de forma directa de la ADI, se involucra en el Patronato Escolar y algún Consejo de la Iglesia Católica.
En la actualidad, Estela también es la presidenta del Acueducto de San Juan. Recalcó que tiene años de ser parte de esta organización, reconocida por sus premios en la calidad del agua.
Como parte de su historia, fue la primera mujer en ocupar la presidencia de la Asociación de Desarrollo Integral, cuando tenía tan solo 22 años de edad. Contó, a modo de anécdota, que en esa ocasión se realizó la votación dos veces, en la que contendió con el presidente saliente del periodo.
“El pueblo me apoyó a mí… Fui la primera mujer presidenta… Después yo lloré, brinqué y salté… ¿Qué hago?, ¿Cómo se recibe una visita?… Nos acomodamos; y, creo yo que uno aprende, nadie nace aprendido”, expresó.
Sus padres siempre la han apoyado en su labor.

Sobre el que considera uno de los logros más grandes de la comunidad, fue promover la gestión de un camino en buen estado, el cual pasó de lastre a perfilado con mantenimiento del Consejo Nacionalidad de Vialidad.
Asegura que fue todo un movimiento comunal que incluyó el apoyo de vecinos locales que con pala y maquinaria se pusieron manos a la obra para lograrlo.
Ahora, Emanuel sigue los pasos de su madre. A sus 18 años de edad ingresó también en la Asociación de Desarrollo Integral. Era vicepresidente, pero dejó el cargo para asumir como síndico del distrito.
“Emanuel vino a reuniones de la asociación estando en el vientre y en un porta-bebe prácticamente hasta que caminaba… Cuando había turnos y ferias yo le traía una cuna, para poder cuidarlo y estar en el turno… Entonces, yo siento que Emanuel traía eso en la sangre”, manifestó.
Estela recuerda a su esposo como un verdadero apasionado comunalista y político. A su hijo, Emanuel lo considera un gran orgullo.
Como mensaje hacia las actuales y futuras generaciones, Estela las insta a cuidar el ambiente y el hogar.
“Las comunidades necesitan gente joven, porque la tecnología está a flor de piel, ya nosotros por mucha capacidad y amor que tengamos nos come la tecnología… Los jóvenes tienen la tecnología en la mano, tienen el tiempo. Las asociaciones de desarrollo te dejan amigos, te dejan experiencias”, concluyó.

Estela asegura sentirse muy orgullosa de los logros de su pueblo.












