Este jueves 13 de enero, Grettel Corrales, del programa ETAI Comunal, recibió un invitado muy especial.

Se trata de Monseñor Juan Miguel Castro Rojas, quien este 25 de enero, será ordenado como quinto obispo de la Diócesis de San Isidro El General.
El presbítero compartió un resumen de lo que vivió tras recibir la noticia de su nombramiento.
Explicó que todos los obispos cuando cumplen 75 años de edad, deben presentar su renuncia ante el Papa Francisco. Fue así como Mons. Gabriel Enrique Montero Umaña, presentó su renuncia y comenzaron los preparativos para elegir un nuevo obispo para la Diócesis.
El proceso le corresponde al Nuncio Apostólico representante de la Santa Sede en el país. En esta ocasión Monseñor Bruno Musarò.
Mons. Juan Miguel asegura que nunca esperó recibir esa noticia.
La notificación la recibió en su parroquia, Aguas Zarcas; y, la tuvo que mantener en secreto hasta que se hiciera oficial en los medios de comunicación vaticanos, el 13 de noviembre.
Monseñor Juan Miguel tiene tres hermanos y creció en la comunidad de Concepción de Naranjo.
Sus padres son Enrique Castro Rodríguez y Miriam Rojas Sancho.
Fue a la Escuela Presbítero José del Olmo; y, cursó Secundaria en el Colegio de Naranjo. Recuerda su infancia cogiendo café.
Para Mons. Juan Miguel las experiencias en cada parroquia en las que ha estado han sido “maravillosas”.
Le gusta la dirección espiritual y la confesión, a lo cual le ha dedicado gran parte de su trayectoria.
“Por eso soy un enamorado de este sacramento de la reconciliación. Siento esa presencia viva de un Dios amoroso que viene a liberarnos de aquellas situaciones que nos atan, para ser más felices”, expresó.
Su Ministerio Sacerdotal lo inició en febrero de 1991 en la Parroquia de Pital, ahí estuvo dos años. Fue vicario parroquial dos años en la Parroquia de Ciudad Quesada y un año fue párroco en La Fortuna.
Cuando nació la Diócesis de Ciudad Quesada, Monseñor Ángel San Casimiro le pidió ser párroco en Catedral y ahí estuvo por 19 años. En enero de 2022 cumplió siete años ya como párroco en Aguas Zarcas.
Bajo el lema “amar y servir”, el sacerdote se prepara a través de la oración para asumir su misión como el quinto obispo de San Isidro.











