La Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), en colaboración con University of Massachusetts, University of California-Riverside, University of Wisconsin y el Refugio Lapa Verde, realizó en el Corredor Biológico San Juan-La Selva, una investigación trascendental sobre abejas carroñeras.
Según informó la universidad en un artículo publicado en su sitio web, se identificaron un total de 13 especies sin aguijón, que utilizan los tejidos animales en descomposición para alimentarse.
Se trata de un dato que para los expertos “plantea nuevas preguntas” sobre la manera en que estos insectos voladores responden a la transformación de los paisajes tropicales del país.
El estudio se realizó tomando como referencia 20 sitios ubicados en bosque primario y secundario, así como en zonas agrícolas.
En esos lugares se colocaron cebos de pollo crudo para registrar las especies que se acercaban.

De acuerdo con los datos se contabilizaron al menos 200 visitas a los cebos y se documentó la presencia de abejas sobre carroña natural, heces y flores presentes en el medio ambiente.
Además, una de las tres especies de abejas necrófagas que existen en todo el mundo, fue registrada en la Zona Norte. Se trata de la “trigona necrófaga”.
Noticias Santa Clara conversó con Randall Montoya Solano, biólogo del Refugio Lapa Verde y quien colaboró activamente en la investigación para ampliar detalles de este proyecto que se desarrolló durante los últimos tres años.
Montoya explicó que en el mundo existen alrededor de 20 mil especies de abejas registradas; y que, en Costa Rica, hay cerca de 700 tipos.
El grupo investigado en esta oportunidad son abejas nativas sin aguijón, de las cuales existen cerca de 60 especies en el territorio nacional.
El biólogo señaló que ya había registros históricos de la presencia de la “trigona necrófaga” en la zona, pero se desconocía cómo rondaban las cifras de población.
Añadió que fue en la búsqueda de esta especie que se encontró con que había otras especies que también acudían a fuentes de carroña para nutrirse de proteínas.
Este estudio forma parte del proyecto “Abejas buitre en Costa Rica: detección, ecología y comportamiento”, el cual es liderado por Carolina Esquivel Dobles, investigadora de la Escuela de Ciencias Biológicas de la UNA.
Esquivel comentó que encontraron una gran diversidad de estas abejas en sectores con mayor cobertura de bosque considerando que en la zona persisten cultivos como el banano y la piña, los cuales forman parte del paisaje local.
Para ella, como experta, conservar estos ecosistemas ayudaría a mantener la biodiversidad y las interacciones ecológicas.
Añadió que se contó con el apoyo de la estudiante María Fernanda Rojas Campos, quién está desarrollando su tesis en una pasantía y quien se encargó del trabajo de campo de la investigación.
En cuanto al Refugio de Vida Silvestre Lapa Verde, importante aliado en el campo de la exploración en la Zona Norte, se ubica en Sarapiquí, en un área protegida de la Fundación Ecovida, de 1.825 hectáreas dedicadas a la protección del bosque, programas de investigación, educación ambiental y vinculación comunitaria.












