Este sábado 6 de abril, los acólitos de la Diócesis de Ciudad Quesada, Daniel Ulate Conejo y Fernando Vásquez Vargas, tendrán su Ordenación Diaconal, a las 10:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.
Radio Santa Clara conversó con Ulate y Vásquez, previo a la celebración, este jueves 4 de abril, en la Radio Revista La Buena Noticia, en la conducción del periodista Gerardo Mora Pana.
Ambos jóvenes recibieron con alegría el llamado del Señor a la vocación sacerdotal.

Vásquez es oriundo de Nicaragua, específicamente de la Diócesis de Matagalpa, su obispo es Monseñor Rolando Álvarez; y, según contó, como parte de su testimonio, proviene de una familia campesina, creció rodeado de tareas como recolectas de café, siembras de frijol y maíz.
Manifestó que su vocación se comenzó a manifestar cuando tenía 19 años de edad.
Vásquez llegó hace un año a Costa Rica debido a la situación política que vive Nicaragua.
“Una de las cosas que Dios hace con uno, es que Dios a uno lo sigue, lo persigue y lo consigue donde sea que uno esté. Cuando nosotros le respondemos un sí a Dios, yo creo que es él que baja al mundo y son decisiones, es decir, uno las toma, pero por voluntad de él. Vivir esta travesía, de lo que es el exilio desde Nicaragua, para mí también ha sido como una gran felicidad, porque yo siento que Dios no me ha abandonado, uno siente que la Iglesia está en todas partes, uno siente que es guiado siempre por el espíritu santo”, expresó.
Comentó que llegar a Costa Rica a terminar su discernimiento vocacional, fue reafirmar el “sí”.

Para Fernando, ingresar al Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, en Nicaragua, fue un reto, debido a que no cuentan con ayuda total para mantenerse por parte de la Diócesis, sino que la familia debe cubrir los gastos.
Por otro lado, Daniel es oriundo de la comunidad de La Gloria, Aguas Zarcas, de San Carlos.
Compartió que su infancia y juventud las disfrutó mucho junto a su familia y amigos; y que, su inquietud vocacional surgió después de los 21 años de edad, luego de una Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid.

“Este camino, pareciera en algunos casos, ser como una locura, porque no siempre va a haber muchas seguridades, a veces es un poco de incertidumbres más bien… ¿Qué motiva?, yo digo que eso es un tema del llamado del Señor, porque cuando uno siente el llamado que Dios le va haciendo y que lo va discerniendo en el camino, con altibajos y con muchas cosas, pero cuando yo vuelvo la mirada hacia atrás y veo todos estos años de Seminario, uno recapitula y ve la historia y se da cuenta cómo Dios ha ido haciendo historia de salvación con uno; y, cómo la llamada sigue vigente, sigue actualizándose, entonces, aquí es confiar y decirle al Señor que sí, porque así ha sido siempre, ha sido pura gracia de él”, reflexionó Ulate.
Recordó que la decisión de ingresar al Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles fue muy difícil, pero le generó mucha paz.
Respecto a consagrarse como diáconos, Fernando, espera configurarse con Cristo y servir al pueblo de Dios; y, Daniel, considera este momento como una oportunidad de hacer más allá del servicio y tener un tiempo de gracia, de descubrir aún más la misericordia de Dios.
Para el diaconado, ambos han preparado un lema enfocado en su testimonio e historia de vida.
Fernando eligió: “Estén siempre alegres, pero que su alegría sea verdadera”, de San Juan Bosco; y, Daniel: “Me llamó por su gracia”, de Gálatas 1, 15.
Para ambos, el llamado a su vocación fue por misericordia del Señor.
Añadieron que la vivencia desde sus familias, la experimentan con mucha alegría, cariño y entusiasmo.












