A sus 78 años de edad, doña Idalí Acuña Arguedas celebró el Día Diocesano del Catequista con la misma emoción de la primera vez.
Esta vecina de Barrio El Carmen, quien sirve al Señor en la Parroquia San Roque, tiene 56 años de ser catequista. Dio sus primeros pasos en la Parroquia San Carlos Borromeo, en Catedral.
Idalí compartió con Noticias Santa Clara que su vocación surgió desde su hogar. En ese entonces, como sus padres no sabían leer ni escribir, le encomendaron comunicar el conocimiento de la catequesis que ella recibió con sus otros hermanos.
Cuando creció, se casó y tuvo a sus hijos, una amiga suya, Ana María Montero, la motivó a involucrarse como formadora católica.
Ella también es parte de la comisión parroquial, es Ministra Extraordinaria de la Comunión e integra una comunidad Neocatecumenal.
“He estado muy feliz todos estos años. El Señor siempre me ha acompañado”, manifestó doña Idalí, con gran alegría sobre su vocación.
Está casada con Gerardo Rodríguez, quien ha sido su apoyo en este proceso. Juntos son padres de cinco hijos; y, tienen cinco nietos y cuatro bisnietos.
Para Idalí servir al Señor ha sido el sostén de su familia y un ejemplo para que muchos de ellos permanezcan cerca de la Iglesia.
Como parte de su historia, narró que a sus 22 años de edad enfrentó el cáncer de garganta y la posibilidad de que le tuvieron que amputar uno de sus brazos a causa de otra enfermedad. Desde entonces le ofreció al Señor estar a su servicio hasta que él se lo permitiera.
“Estoy muy contenta, estoy feliz”, expresó la catequista.
“Para mí la Iglesia es todo. Ella es la que nos sostiene, nos acompaña y nos ayuda”, dijo.
El grupo de catequistas de su parroquia que asistieron al evento estuvo conformado por siete personas. Entre ellos estuvieron de su familia: Eilyn Rodríguez, María Rodríguez, Camila Rodríguez y Santiago Arguello.
Fueron más de 600 las personas entregadas a esta vocación quienes celebraron el Día Diocesano del Catequista, el pasado 5 de setiembre, en la Diócesis de Ciudad Quesada.












