“El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe” (Lucas 9, 48). Con esta cita, los obispos de Costa Rica enviaron un mensaje a todos los niños en su día.
“Nos sentimos todos invitados a reconocer la bella presencia de los niños entre nosotros y recordar el deber que tenemos de promocionar siempre su bienestar y sus derechos”, dice el texto.
Hacen énfasis a que en medio de la pandemia por COVID-19 los niños han manifestado su vulnerabilidad y necesidad de cariño y protección.
“Ellos nos iluminan con su ternura, su inocencia, su candidez; actitudes que nos hacen a todos más humanos”, expresan, haciendo un llamado a protegerlos de la agresión y el abandono.
Exhortaron a reflexionar sobre los derechos de los niños a vivir, tanto de quienes ya nacieron, como del aún no nacido.
Destacaron el sentir de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, la cual cita que: “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”.
Llaman al “reconocimiento de la personalidad jurídica de todo ser humano y su derecho a no ser discriminado en razón de no haber nacido, ni por cualquier otra condición”; y a la unión para combatir la violencia en la niñez.
Recordaron las palabras de San Juan Pablo II: “Una nación que mata a sus propios hijos es una nación sin futuro”.
Los obispos encomendaron al Señor y a la Virgen de Los Ángeles, para que sean guía y luz en la obligación de cuidar a los menores.












