Este sábado 11 de julio, la Diócesis de Limón acogió el Día Nacional de la Juventud (DNJ) 2026, en Guápiles.
La Eucaristía fue presidida por Monseñor Javier Román Arias, Obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor).
Bajo la cita bíblica: “Tengan valor, yo he vencido al mundo”, Juan 16, 33, miles de jóvenes se reunieron un año más para adorar al Señor.
“Hay momentos en la vida que permanecen para siempre porque experimentamos cómo Dios camina junto a nosotros. Estoy convencido de que este puede ser uno de esos momentos”, de esta manera inicio su mensaje Monseñor Román, recordando a los jóvenes la inmensidad de la Palabra del Señor.
“Aún cuando pensabas que estabas solo, Él sigue sosteniendo tu vida con una paciencia que muchas veces solo descubrimos cuando volvemos la mirada hacia atrás”, dijo.
El Obispo de Limón reconoció el esfuerzo realizado por cada persona que asistió al evento, el hecho de haber recorrido largas distancias y hasta reorganizar sus actividades cotidianas para dedicarle un día completo a Cristo.
“Todo ello habla de algo que no debemos pasar por alto. Hoy ustedes podrían estar en muchos otros lugares. La sociedad ofrece innumerables formas de ocupar el tiempo, de buscar entretenimiento o de llenar el corazón con experiencias pasajeras. Sin embargo, han elegido venir al encuentro de Cristo”, expresó.
“Mientras un joven conserve el deseo de buscar la verdad, la bondad y el sentido que Dios quiere para su vida, la esperanza seguirá teniendo un lugar en nuestra historia”, reflexionó.
“Las lecturas que la Iglesia nos propone para esta celebración parecen haber sido escogidas pensando en ustedes. Nos muestran a un Dios que entra en la historia concreta de las personas y las acompaña allí donde experimentan el miedo, la incertidumbre y la fragilidad. El Señor no habla desde lejos; lo hace desde dentro de nuestra vida”, expresó Monseñor Román.
“Quizá esta sea una de las grandes heridas de nuestro tiempo. Vivimos en una cultura que con frecuencia hace depender el valor de la persona de aquello que produce, de la imagen que proyecta o del reconocimiento que recibe. El éxito parece convertirse en la medida de la dignidad. Y cuando las cosas no salen como esperábamos, cuando fracasamos, cuando sentimos que no respondemos a las expectativas de los demás, corremos el riesgo de pensar que hemos perdido nuestro valor”, añadió.
“Atrévanse a ser más, porque su ser importa más que cualquier cosa”, le dijo a los jóvenes.
“Buscar a Dios de todo corazón no significa vivir alejados del mundo ni encerrados en una religiosidad que ignora la realidad. Significa permitir que la Palabra de Dios se convierta en el criterio desde el cual aprendemos a mirar la vida. Cuando el salmista dice que guarda la Palabra en su corazón, no está hablando de memorizar normas; está diciendo que ha encontrado una luz para orientar sus decisiones”, continuó el prelado en su mensaje, en el que también instó a los jóvenes a decidir por sí mismos el sentido de sus vidas.
“La libertad que Él regala no consiste en hacer cualquier cosa, sino en descubrir aquello para lo que fuimos creados”, dijo el Obispo de Limón, inclinando su mensaje también hacia el discernimiento a las diferentes vocaciones.
Pidió a los jóvenes a no temer preguntarse: “Señor, ¿qué quieres de mí?”.
“Cuando dentro de muchos años recuerden este Día Nacional de la Juventud, tengan presente, sobre todo, que hoy el Señor volvió a pronunciar su nombre y les recordó que quien camina de su mano nunca camina solo”, manifestó.
El próximo DNJ se realizará en la Diócesis de Alajuela, en el año 2029.












