Juan José Madriz Alfaro tiene 69 años de edad, es médico en audiología y foniatría, dedicó sus últimos 13 años de labor al Hospital Nacional de Niños y se pensionó hace aproximadamente 5 años.
Con mucha actitud y convicción, este vecino de San José, peregrinó 500 kilómetros en territorio nacional.
Se desplazó por Heredia, Alajuela, Tacares, Grecia, Sarchí, Zarcero, Ciudad Quesada, Chachagua, La Fortuna, rodeó el Lago Arenal en tres días, pasó por Monteverde y Puntarenas, entre otros lugares, hasta llegar a Puriscal, específicamente a la comunidad de Santiago.

Su idea era realizar el tradicional Camino de Santiago, en España, sin embargo, la pandemia del COVID-19 le impidió viajar, mas no el objetivo de realizar su peregrinación.
Asegura que cuando se pensionó, su primer proyecto fue subir el Cerro Chirripó, meta que logró en abril de 2018; y, que lo impulsó a continuar aventurándose.
Don Juan partió a pie de su casa en San José el pasado 8 de febrero; y, llegó a su meta, el 5 de marzo de 2022.
Planificó su viaje durante un año. Hizo mucho ejercicio e incluso, antes de iniciar su recorrido, repasó la ruta en auto para conocer el panorama, los retos y afinar detalles de hospedaje, pues debía hacer descansos.
Una vez en el viaje, descansó en La Fortuna, Puntarenas y Quepos, dos días en cada lugar.
“Orgullo” y “satisfacción” son las dos palabras con las que define la oportunidad de haber realizado y concluido con éxito su peregrinación.
En su mochila, asegura que cargó muchas ilusiones; así como medicamentos, ropa, agua, artículos básicos, sombrero, bloqueador solar, una batería para cargar el celular y lo estrictamente necesario para el camino.
Como parte de las anécdotas que vivió, entre Naranjo y Zarcero se le cayó el celular y se rompió la cámara; además, recibió un rosario, por parte de un funcionario del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Madriz agregó que le dio mucho gusto pasar por San Carlos, de disfrutar sus paisajes, clima y amabilidad de la gente.
Aunque no considera repetir el largo proyecto, no dejará de caminar ni de hacer ejercicio para el bien de su salud.
“Seguir caminando es un propósito mientras el cuerpo aguante”, expresó.

Por su parte, en Santiago de Puriscal, lo recibieron con globos, alegría y mucha satisfacción, su esposa, Ligia Badilla Bolaños; y, sus hijos, Mauricio y Juan Carlos Madriz Badilla.











