El sábado 16 de abril, a las 8:00 p.m., Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada, presidió la llamada Madre de todas las Vigilias, la cual es la celebración más importante para los católicos en todo el año. Se trata de la Solemne Vigilia Pascual, la cual, llena de signos, tuvo varias partes que los fieles vivieron con gran fervor.
El Rito de la Luz, el Pregón Pascual, la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Bautismal y la Liturgia Eucarística, fueron parte de una celebración que no se trata de una «Misa larga», advirtió el prelado.
«Es una Vigilia que nos hace esperar, orar, contemplar y escuchar. Esta es la noche del paso de Dios, de la pascua del Señor», destacó.
Nuestro pastor comentó que la Resurrección de Cristo que celebramos nos debe ayudar a ser «hombres y mujeres nuevos en Cristo», con el compromiso de testimoniarlo, para transformar el mundo, para hablar de vida, en medio de una cultura de muerte.
Durante la Vigilia Pascual, es de destacar que el Obispo de Ciudad Quesada administró los sacramentos de iniciación cristiana a tres adultos y el bautismo a un pequeño niño.
«En las aguas del Bautismo es destruido nuestro pecado y emerge una nueva creación. El agua, santificada por el Espíritu Santo, regenera al pueblo de los hijos de Dios», comentó Monseñor Garita en su homilía.
El prelado exhortó a entender lo que significa la resurrección de Cristo, pues triunfa sobre la muerte, pues nuestro Dios «es Dios de vivos».
«Hemos de dar testimonio por la vida nueva en Cristo Resucitado que queremos anunciar y compartir con todo el mundo», finalizó Monseñor José Manuel Garita Herrera.












