Este viernes 8 de mayo, Laura Fernández Delgado, tomó oficialmente junto a su equipo de trabajo, su cargo como presidenta de la República ante cientos de costarricenses presentes en el Estadio Nacional.
Es la segunda vez que una mujer asume la presidencia del país.
“Hoy, al asumir la presidencia de la República, mi primera decisión es encomendar este nuevo Gobierno a Dios… Le pido con humildad sabiduría para decidir, firmeza para actuar y un corazón justo para servir. Anhelo con fervor que su voluntad me guíe en cada paso. Porque hoy no asumo un cargo, asumo un deber”, dijo al iniciar su discurso Fernández, dejando claro su compromiso con el país en el que trabajará con lealtad, honestidad, convicción y esfuerzo sin descanso.
“Costa Rica abrió los ojos. Primero, cuando apostó por el cambio; y, luego el otro, cuando ratificó que quería seguir por esa senda. Y, como quien despierta de una pesadilla, se levantó de golpe. Hoy somos un pueblo espabilado, informado, exigente. Un pueblo que no come cuento, que pide resultados, que llama a cuentas y que no quiere volver atrás. Un pueblo que resolvió romper con un pasado que nos falló. Con estructuras que nos alejaron de la gente. Y decidió recuperar la esperanza. Y ese pueblo lúcido me dio un mandato claro, contundente e innegable”, expresó.
Aseveró ser la heredera del cambio y de una manera distinta de hacer política, una que “fija metas, mide resultados y rinde cuentas”.
“Aquí los dueños de la patria son ustedes. Ustedes son nuestros patronos. Y, yo voy a honrar esa responsabilidad trabajando más duro que nadie, porque estamos a las puertas de construir una Tercera República. Una Costa Rica que no le teme al cambio. Que moderniza sus instituciones sin destruir lo que funciona. Que fortalece la democracia haciéndola más ágil, más transparente, más efectiva. Tenemos la madurez para reconocer lo que está bien y el valor para cambiar lo que no”, añadió.
Insistió en recuperar la confianza en la justicia, modernizar el Estado, acortar el rezago en infraestructura que enfrenta el país; y, avanzar con proyectos rezagados por décadas como la Ruta Nacional #1, Ruta Nacional #32 y la Carretera San Carlos.
“Este no será un Gobierno de oficina. Será un Gobierno en la calle, en las comunidades, en cada cantón del país”, señaló.
“En mí tendrán a una presidenta que no aflojará, que apretará aún más para forjar ese país pujante, igualitario, eficiente y lleno de oportunidades con el que muchos soñamos y todos merecemos”, fue otro de sus mensajes ante el pueblo costarricense y con el cual concluyó su discurso y acto oficial en el que recibió su cinta presidencial.
El Traspaso de Poderes contó con la participación de invitados especiales de todo el mundo y del Clero en Costa Rica.












