El personaje de este viernes 11 de setiembre es María de los Ángeles Hidalgo Rojas; mejor conocida como “Marielos”, de 53 años de edad, enfermera de profesión, sancarleña, que vive en Guácimo de Limón, hace 26 años.
Ella ejerce su profesión en el Ebáis San Luis de Guácimo de Limón; y, da catequesis en la parroquia de su comunidad, llamada Inmaculada Concepción de María.
Noticias Santa Clara conversó con María de los Ángeles para conocer su experiencia como catequista.
Además, es hermana del Pbro. Fabio Antonio Hidalgo Rojas, Responsable de Catequesis de la Diócesis de Ciudad Quesada.
Inició contando que, estaba en una Misa y una religiosa de nombre “Teresita”, le pidió que le ayudara con la Catequesis de Confirmación, porque necesitaban más catequistas.
Por un momento lo dudó, pero luego decidió tomar el reto y empezó a dar los encuentros con una compañera.
Para ella, este servicio a Dios tiene sus retos, tiene alegrías, tristezas, pero el Señor le da la fortaleza para seguir adelante.
Recalcó que, este proceso no ha sido fácil, que hay que prepararse y capacitarse mucho para dar el ejemplo, y resolver las preguntas que hacen los jóvenes.
Expresó que ser catequista es un sacrificio muy grande porque se deja de lado el tiempo para la familia y para otras cosas de la vida cotidiana, pero, sin embargo, «es un servicio hermoso».
Según María, uno de los mayores retos de dar el servicio a la comunidad, es la misma comunidad, porque entre los mismos compañeros existen desacuerdos, críticas y hasta soledad en algunos momentos.
“La Catequesis es una enseñanza que deber ser en comunidad, en unión y en armonía, junto con varios catequistas para poder lograr una mejor apertura hacia la población y hacia los jóvenes”, expresó.
Agregó que, convencer a un joven para seguir los pasos de Jesús, depende de la crianza de ellos en la familia.
Una de las formas según María, es saber tocar sus corazones, enseñarles que estar con Jesús, no solo es estar en Misa o pasar rezando, que es vivir con Cristo, en las comunidades, en el colegio y en cada momento de la vida.
Afirmó que, los catequistas están para guiar a los jóvenes, para hacerlos sentir importantes y que valen mucho para Cristo, porque él quiere jóvenes santos.
María expresó que se debe estar abierta al cambio, porque a veces tendemos a rechazar lo nuevo, a rechazar el cambio y a la tecnología.
“Debemos aprovechar esa energía del catequista joven, el catequista tecnológico, que nos puede ayudar a evangelizar mejor y nos puede ayudar a llegar a las masas a través de la tecnología”, explicó.
Insistió en que hacen faltan muchas manos en las comunidades, porque a veces una sola persona, es la monitora, la lectora, la que da catequesis, la que hace el canto y la de la colecta.
Agregó que hay que cuidar a los que ya están involucrados en la Iglesia e invitar a colaborar a los que están afuera y seguir fortaleciendo las parroquias.
Finalizó mandándole un mensaje a todos los catequistas y los animó a seguir adelante, que sean valientes, que se sigan formando, que sigan creciendo; los invitó a rezar por todas las vocaciones.












