Fue el propio Mons. Elímar Gerardo Carvajal Durán quien pidió a Mons. José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada, que pronunciara la homilía en el día de su ordenación episcopal. Así, frente al nuevo pastor de Puntarenas, le dejó una petición directa para el camino que comenzaba: “Nunca permitas que las muchas ocupaciones apaguen la primacía de la oración”.
Monseñor Garita recordó que la agenda de un obispo “suele llenarse rápidamente de reuniones, viajes, decisiones, problemas y múltiples responsabilidades, realidades propias de su ministerio que, sin embargo, nunca pueden sustituir el encuentro cotidiano con el Señor”.
“El pueblo espera de su obispo, sobre todo, que sea un hombre de Dios”, afirmó durante la celebración realizada en la Parroquia Espíritu Santo de Esparza.
En un tono cercano, como quien habla de hermano a hermano, el Obispo de Ciudad Quesada recordó a Mons. Elímar que “el ministerio episcopal tendrá momentos luminosos, pero también conocerá el peso de la cruz”.
Monseñor Garita le expresó en la homilía al III Obispo de Puntarenas que desde este 6 de agosto la Iglesia le ha confiado la triple misión del episcopado: enseñar, santificar y gobernar.
“Enseña con claridad la verdad del Evangelio: nuestro tiempo necesita pastores que no confundan, que no callen por miedo ni acomoden el Evangelio a las circunstancias del momento. La caridad nunca está separada de la verdad. Amar significa también iluminar las conciencias con la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia”.
“Santifica al pueblo mediante la celebración de los sacramentos: que la Eucaristía sea verdaderamente el centro de tu vida; que cada celebración manifieste el amor con que Cristo sigue reuniendo y santificando a su pueblo”, agregó el Obispo de Ciudad Quesada.
Al hablarle a Monseñor Elímar Carvajal de la última misión, le expresó: “Gobierna, apacienta y guía como padre y pastor: gobernar en la Iglesia no consiste simplemente en administrar estructuras, sino en conducir las personas hacia Cristo. Hazlo con ternura y cercanía, con paciencia y caridad, pero también con la claridad y firmeza que exige el Evangelio y el bien de la Iglesia”.
A la luz de la Fiesta de la Transfiguración del Señor, en la cual se vivió esta ordenación episcopal, Monseñor Garita habló de la importancia de que los obispos transparenten la luz de Cristo.
“El obispo está llamado a ser transparente”, mencionó Monseñor Garita en su discurso homilético.
También, acogiendo el lema episcopal de Monseñor Elímar: “Él mismo nos eligió” (Efesios 1,4), el pastor diocesano de Ciudad Quesada le recordó que ninguna vocación es una casualidad.
“Hoy la Iglesia reconoce públicamente una elección que comenzó hace mucho tiempo en el corazón de Dios. Él te llamó, te preparó, te sostuvo y ahora te envía. No olvides nunca que quien llama también sostiene”.
Asimismo, la homilía tuvo palabras de agradecimiento por los 23 años de servicio episcopal en Puntarenas, de Mons. Óscar Fernández Guillén.
“Querido Mons. Óscar, muchas gracias por su testimonio, por su fidelidad y por el legado que hoy entrega a esta Iglesia. Que el Buen Pastor, a quien ha servido con amor, lo siga fortaleciendo y le conceda abundantes frutos a su ministerio, ahora vivido desde la serenidad de la condición de obispo emérito, mientras continúa sosteniendo con su oración a esta diócesis que siempre llevará en el corazón”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.
Finalmente, Monseñor Garita encomendó el ministerio episcopal de Monseñor Elímar a la Virgen María.
“Nuestra Señora del Carmen, patrona excelsa de esta diócesis, te acompañe siempre. Ella permaneció al pie de la cruz y participó también de la alegría de la Resurrección. Que la Santísima Virgen te enseñe a permanecer fiel en todos los momentos de tu ministerio”, comentó.













