Este lunes 2 de agosto, desde la Basílica de los Ángeles, en Cartago, se celebró la Eucaristía en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica.
La celebración fue presidida por Monseñor Mario Quirós, Obispo de Cartago; y, la homilía estuvo a cargo de Monseñor Daniel Blanco, Obispo Auxiliar de San José.
En su homilía celebró con gozo el Día de la Patrona de Costa Rica, Nuestra Señora de los Ángeles.
Pidió a la Virgen que cuide al país en su Bicentenario de Independencia; y, puso en sus manos la Iglesia en Costa Rica en su centenario como Provincia Eclesiástica.
Monseñor Blanco se refirió a que María fue creada de la mano de Dios, desde la eternidad, llena de sabiduría que llama a todos a gozar de la vida eterna junto al creador.
Recordó que, en el libro de Eclesiástico, se presenta la síntesis de quién en Jesucristo.
“El Mesías anunciado desde lo antiguo”, expresó. Enfatizó en que María juega un papel muy importante en la salvación.
“Aquí está la Sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra, dice María al Ángel, la acción salvadora de Dios en su hijo de Cristo”, expresó.
Dios actuó en ella con entrega absoluta y radical, comentó Monseñor Daniel Blanco.
“El sí de María ha cambiado la historia de la humanidad”, agregó.
«Porque su ‘Sí’ implicó la alegría de la maternidad, pero en general implicó sufrimiento, en acontecimientos como la falta de posada en Belén, la persecución de Herodes, la huida a Egipto y principalmente en lo que ha sido narrado en el texto evangélico, el acontecimiento de la Cruz, donde el ‘Sí’ de María ha significado la contemplación del momento cruento de la crucifixión y muerte de su hijo Jesucristo. Pero, cada uno de esos momentos de sufrimiento, en el ‘Sí’ de María se han convertido en Historia de Salvación y de manera particular el momento de la Cruz», expresó en su homilía.
“Debemos ver en María un ejemplo”, detalló el Obispo Auxiliar de San José.
Añadió que la pandemia ha causado sufrimiento en muchos hermanos, y ha dejado a la luz temas sensibles como la pobreza, brechas en el ámbito laboral, economía, inseguridad, corrupción, brechas tecnológicas y educativas. Expresó que esto nos debería animar a replantearnos la forma de vivir, pues son situaciones preocupantes y deben ser atendidas por los gobernantes del país.
“Deben poner la política al servicio del bien común”, aludió.
Monseñor Blanco recordó el llamado del Papa Francisco, en su encíclica en Fratelli Tutti: “nadie se salva solo”.
“La Costa Rica del Bicentenario es responsabilidad de todos”, animó.

Exhortó a imitar las virtudes de María: solidaridad, empatía, responsabilidad y comunión. Ya que todas estas bondades, ayudarían a reconstruir el país, a pensar en el prójimo, ser mejores personas, a los padres de familia velar por los hijos y la enseñanza de valores con integridad, y asumir el compromiso de trabajar por el bien común.
“Si seguimos estas virtudes la Costa Rica del Bicentenario será menos difícil”, comentó Monseñor Blanco.
Motivó ante la campaña presidencial entrante, a los políticos, a valorar en cada uno de los puestos, a que pongan sus mejores conocimientos, experiencia y capacidad y hablen con transparencia al pueblo costarricense.
Finalmente, instó a los fieles a continuar encomendando la Patria a María, pues es portadora de paz y fraternidad.












