En la homilía de este Martes Santo, durante la Eucaristía de las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita Herrera meditó sobre el dramatismo de la Semana Santa, “sobre todo acompañando -paso a paso- al siervo Jesús que entregará su vida por nosotros en muerte redentora”.
“El siervo Jesús ha venido a predicar la palabra de la verdad y de la luz a un mundo que vive en medio de mentiras, falsedades, apariencias, oscuridades y tinieblas. Este siervo quiere iluminar y salvar a cuantos lo reciban; por ello pidamos un corazón sencillo, humilde y dócil para aceptar las palabras del Señor que nos dan vida eterna”, expresó.
Resaltó que el siervo de Dios se nos presenta como un traicionado y un negado. Se nos anuncia y acerca el misterio de su pasión dolorosa pero salvadora; «qué misterios los de Dios».
“Él nos ha querido salvar en la persona de su Hijo, a quien ha sometido a una dolorosa pasión como expresión del amor supremo que nos tiene”, señaló.
“El siervo Jesús anuncia dramáticamente dos cosas de dos de sus discípulos: uno lo entregará y traicionará, Judas. Y el otro lo negará conocer, Pedro. Con estos dos anuncios desconcertantes y dolorosos de dos de los suyos se empieza a desencadenar el horror y el dramatismo de la pasión que Jesús sufrirá solo y abandonado por los suyos; sólo Dios será su apoyo y fortaleza en las horas más oscuras y amargas de su pasión”, reflexionó el Obispo de Ciudad Quesada.
Monseñor invitó a poner la mirada en Dios que tanto amó al mundo que ha entregado a su único Hijo. “El precio que Dios ha pagado por nosotros es la sangre de su Hijo, que nos ha rescatado, purificado y salvado”.
Sin embargo, nuestras actitudes no corresponden con este querer de Dios, dice el prelado.
“Tantos que se consideran cristianos traicionan y niegan a Jesús cuando caen en acciones flagrantes de injusticia, corrupción, violencia, ambición y toda clase de atrocidades que niegan y traicionan absolutamente el amor de Dios. Es necesario pedir al Señor la gracia de la fidelidad y la autenticidad”, exhortó.
“Vivimos tiempos de confusión y relativismo; hoy es muy fácil traicionar y negar a Dios”, dijo Monseñor Garita.
Monseñor hizo un llamado a meditar y tomar conciencia sobre nuestra vida, para evitar la muerte y destrucción en carreteras. Llamó la atención sobre las leyes que favorecen la contracepción, el aborto o la eutanasia.
“Pidamos la fuerza, la fidelidad, la autenticidad y la identidad cristiana que solo el Señor nos puede dar, sobre todo con el alimento y la gracia de su cuerpo y de su sangre que recibimos en la Eucaristía”, finalizó.












