Con la visita de la Diócesis de San Isidro al Santuario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles concluyó la novena preparatoria a la gran Fiesta Nacional del próximo 2 de agosto.
Monseñor Juan Miguel Castro Rojas encabezó a quienes desde la Zona Sur de nuestro país se acercaron a poner sus peticiones y agradecimientos a los pies de “La Negrita”.
“Venimos hasta la casa de Nuestra Madre para renovar nuestra fe, agradecer tantos dones recibidos y poner bajo su protección nuestras familias, parroquias y comunidades”, señaló en su homilía.
A la luz de las lecturas proclamadas se invitó a contemplar el significado profundo del templo, ante lo cual, el prelado reflexionó: “Dios ya no se deja encontrar únicamente en un lugar sagrado. Quiere habitar en el corazón de quienes le abren la puerta con fe. Sin embargo, esto no disminuye el valor de nuestros templos”.
De este modo, Monseñor Juan Miguel pidió dar gracias también por cada templo de la Diócesis de San Isidro. “En ellos, generaciones enteras han sido bautizadas, reconciliadas, fortalecidas con la Eucaristía y despedidas con la esperanza de la resurrección. Pero en medio de todos estos signos resplandece una figura extraordinaria, María, la mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y coronada con 12 estrellas”.
El obispo resaltó que la peregrinación a Cartago no es un signo únicamente que se queda en el recuerdo o como un gesto pasajero.
“Nuestra peregrinación no puede terminar únicamente con una fotografía, una promesa o una vela encendida. Debe convertirse en una verdadera renovación espiritual”.
Por ese motivo plateó tres compromisos concretos, siendo el primero de ellos hacer de las familias pequeños santuarios.
Al estar cercana la Solemnidad de Nuestra Señora de los Ángeles, Monseñor Juan Miguel señaló que es necesario tener un corazón renovado, reconciliado y dispuesto a servir.












