Este jueves 25 de marzo, la Conferencia Episcopal de Costa Rica envió un mensaje con ocasión de la solemnidad de la Anunciación del Señor.
Los obispos manifiestan que “con gran alegría y compromiso pastoral han asumido la convocatoria del Santo Padre Francisco del año dedicado a San José, padre adoptivo de nuestro Señor Jesucristo, esposo castísimo de Santa María Virgen y patrono de la Iglesia Universal. Un año particularmente dedicado a contemplar su persona, vocación y misión, inserta en el plan eterno de la salvación humana”.
“Una vez más deseamos, en el marco de este designio amoroso, manifestar y proclamar la grandeza del ser humano, hombre y mujer, creado a imagen y semejanza de Dios. Tanto más, que Dios se hizo hombre, asumiendo plenamente nuestra condición, menos en el pecado, pues, «Él que es “imagen de Dios invisible”, es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado», entrando en nuestra historia en el seno de una familia, abrazado, amado y formado por una madre y un padre”, destacaron en el mensaje.
Los obispos añadieron que “Cristo, el Señor, por obra del Espíritu Santo recibió su humanidad de su bendita Madre, unida en matrimonio con el bienaventurado José, cuya integridad virtudes y obediencia hicieron que fuera considerado justo, y que recibiera de Dios Padre la irrenunciable misión de amparar, proteger, custodiar y formar a su santísimo Hijo, nuestro Salvador”.
“Esta irrenunciable misión que, a lo largo de toda su vida, realizaron José y María, resplandeció sobremanera cuando les tocó enfrentarse a aquel soberbio poder que pretendía destruir la vida de Jesús en su más vulnerable infancia. San José responde a Herodes obedeciendo al designio de Dios, quien le habló en sueños y dijo: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga”, continúa el mensaje.
Los obispos mencionan que “también, a nosotros creyentes, y a toda persona de buena voluntad, en este momento de la historia, el Señor Dios nos invita a colaborar en sus designios de amor y de vida, proclamando con toda fuerza el Evangelio de la Vida, en nuestro contexto cultural, social y mediático. Máxime cuando, por nuestra misma racionalidad, podemos reconocer el derecho inviolable a la vida, fundamento del derecho natural y anterior a todo derecho positivo”.
Los obispos hacen un vehemente llamado a los fieles, y una respetuosa exhortación a toda la ciudadanía, a proteger y amparar, siempre y en toda circunstancia toda vida, desde su concepción hasta su fin natural. “Salvar y proteger las dos vidas, tanto la del niño como la de su madre. Nunca el aborto procurado y realizado será un bien social, sino más bien la dramática ocasión del irracional retroceso en una sociedad que se dice civilizada y heredera de aquellos principios indelebles que la forjaron como nación y que están acuñados en su Constitución Política”.
“Transmitamos a las nuevas generaciones la preciosa verdad y belleza que reside en toda vida, por más vulnerable que sea. La vida humana es siempre un don que nos precede y que merece ser cuidado personal, familiar y socialmente. Da fe de todo ello, y nos sustenta, la tradición humanista y la vocación pro vida de nuestro pueblo costarricense, que hoy acogemos y estamos llamados a acrecentar. El Señor nos haga firmes y audaces, para confiarnos, como a San José, la vida y la integridad de los más vulnerables, los niños por nacer, sus madres y sus familias”, concluyeron.












