La cita de San Juan 10, 10: “Yo he venido para que tengan Vida, y vida en abundancia”, ha sido la inspiración del mensaje final de la Asamblea Extraordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), el cual han dirigido al pueblo de Dios que peregrina en América Latina y el Caribe.
“Valoramos la experiencia inédita del proceso de Asamblea Eclesial que nos conduce a un futuro sinodal y hemos reflexionado sobre el espíritu que impulsa la reforma de la Curia Vaticana. Hoy el Celam renueva su compromiso de servicio a toda la Iglesia latinoamericana y caribeña y desea enviar este mensaje a todo el pueblo de Dios”, destaca el mensaje.
En esta Asamblea participó por Costa Rica, Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
Los obispos reunidos en Colombia, del 12 al 14 de julio, han dicho que se vive un tiempo propicio “para fortalecer nuestro encuentro personal con Jesucristo en la realidad del continente y en el corazón de la Iglesia”.
Afirman que se requiere tener una “mirada contemplativa” que “descubre a Dios en la hondura de la realidad humana e histórica”, que no es distante sino abierta al dolor y alegría de los pueblos.
“Deseamos ser una Iglesia que anuncie con audacia y creatividad el Evangelio de la Vida, especialmente en los ambientes más difíciles y olvidados”.
Señalaron que es “tiempo de caminar juntos” y de crecer en la vida fraterna “y terminar con el clericalismo y con toda clase de abusos”.
“Necesitamos escuchar incluso las voces que nos incomodan y generar espacios y estructuras eclesiales que fomenten la participación, en particular de las mujeres y de los jóvenes”, expresa el mensaje.
Los obispos están abiertos a una mayor participación del laicado y a su incidencia en la toma de decisiones.
Asimismo, pusieron la mirada en San Oscar Romero y en los mártires latinoamericanos para que “nos anime en la valentía y el compromiso con la justicia para la construcción de un continente fraterno”.
“Reafirmamos nuestra opción preferencial por los pobres y denunciamos todo aquello que afecta su dignidad. En este sentido, el Papa Francisco en Querida Amazonía advierte que la economía globalizada puede dañar sin pudor el medio ambiente y nuestra riqueza humana, social y cultural sin que se puedan escuchar las voces de los pueblos originarios, sus culturas y sus visiones del mundo”, añade el mensaje.
Se busca ser una “Iglesia pobre para los pobres”, una Iglesia capaz de dialogar con todos, “sin perder nuestra identidad cristiana y católica, tendiendo puentes para construir una auténtica fraternidad entre los seres humanos”.
Finalmente, los obispos alientan una cultura del encuentro para que “en tiempos de guerra nuestra región sea un espacio de paz”.












