Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo, Perú; Mons. Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, Argentina; y, Mons. Gustavo Rodríguez, arzobispo de Yucatán, México; representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Clamor); se manifestaron en torno a la crisis migratoria que se vive en la frontera entre Colombia y Panamá.
En su mensaje, destacaron su preocupación por la situación sanitaria que enfrentan más de 40 mil migrantes, en su mayoría en condición de vulnerabilidad, quienes se encuentran en tránsito desde Panamá hacia Estados Unidos; y expuestos a muchos peligros.
Hacen hincapié también en la situación que enfrenta también Necolí, Colombia; lugar al cual han llegado miles de migrantes desde Haití, Cuba, Venezuela, Senegal, India, Pakistán, Congo, Bangladés, Burkina Faso, Ghana y Eritrea.
“Nos duele la situación de tantos hermanos y hermanas migrantes, incluidas mujeres gestantes, niños y ancianos, que atraviesan el Tapón del Darién con la ilusión de avanzar hacia mejores condiciones de vida, pero sin ningún tipo de seguridad en medio de una densa selva tropical, arriesgándose a morir en este peligroso tránsito migratorio, víctimas de bandas criminales, de traficantes de personas o de la inclemencia de la naturaleza en un recorrido que puede durar entre 5 y 11 días”, citaron.
Recordaron las palabras del Papa Francisco, en su mensaje de la 107 Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado que será en setiembre: “todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más ´otros´, sino solo un ´nosotros´, grande como la humanidad”.
Asumiendo su compromiso como Iglesia, exhortan a las autoridades competentes a buscar acciones para garantizar la vida y dignidad de los migrantes, acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos.
Hicieron énfasis en la necesidad de unir esfuerzos para generar diálogo, fraternidad y solidaridad.
Recordaron el llamado del Santo Padre, a que, como fieles católicos, nos comprometamos a ser inclusivos; apoyando las instancias pastorales y de comunión cristiana con la población migrante.
Finalmente, encomendaron a Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América Latina y el Caribe, la protección de los migrantes.












