El Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) “se une al sufrimiento que vive gran parte del pueblo de Nicaragua y la Iglesia que peregrina en esta querida tierra, sus fieles y pastores, ante el constante hostigamiento que viene sufriendo por parte de las autoridades gubernamentales”.
De este modo, el pasado 5 de agosto, se extendió este comunicado en solidaridad con la Diócesis de Matagalpa y la Iglesia de Nicaragua en general.
“Los últimos acontecimientos, como el asedio a sacerdotes y obispos, la expulsión de miembros de comunidades religiosas, la profanación de templos y el cierre de radios, nos duelen profundamente. Les manifestamos nuestra solidaridad y cercanía”, dice el mensaje firmado por Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, Arzobispo de Trujillo, Perú, y presidente del Celam; así como por Mons. Jorge Eduardo Lozano, Arzobispo de San Juan de Cuyo, Argentina, Secretario General del organismo.
“Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón de la Iglesia. Ella se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia”, dice la comunicación del Celam, haciendo referencia al documento Gozos y Esperanzas, numeral 1.
“Por eso acompañamos a nuestros hermanos que por distintos caminos buscan ser voz de los que no tienen voz, para construir un diálogo capaz de trazar un camino de unidad y de paz”, destacaron.
“Invitamos a todos nuestros hermanos y hermanas en América Latina y El Caribe a unirnos en oración por el pueblo nicaragüense, sus líderes, autoridades y la Iglesia”, manifestaron.
Mediante un comunicado de prensa emitido el sábado 6 de agosto, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica se solidarizaron también con la Diócesis de Matagalpa y la Iglesia del país hermano.
Recordemos que el viernes 5 de agosto, la Policía Nacional de Nicaragua emitió una comunicación en la que indicó sobre una situación que se ha generado “nuevamente en el departamento de Matagalpa”.
Señalaron que autoridades de la Iglesia Católica de la Diócesis de Matagalpa, encabezada por el obispo, Mons. Rolando José Álvarez Lagos, valiéndose de su condición religiosa y de medios de comunicación “están intentando organizar grupos violentos, incitándolos a ejecutar actos de odio en contra de la población, provocando un ambiente de zozobra y desorden, alterando la paz y la armonía de la comunidad, con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”.
Dos días antes, Monseñor Álvarez denunció que agentes policiales cerraron la calle de sus oficinas y que el jueves 4 de agosto le impidieron salir para oficiar una jornada de oración y Misa en la Catedral de la ciudad. También agregó que desde entonces se encuentra sitiado con otros seis sacerdotes y seis laicos en la curia de Matagalpa.












