En el mes de diciembre, Naciones Unidas en Costa Rica presentó los resultados del “Programa Conjunto para el Fortalecimiento de la Convivencia Pacífica, la Integración y la Gobernanza Local en la Zona Norte”.
Se trata de una iniciativa que durante su implementación alcanzó a más de 7.000 personas en Upala y Los Chiles, fortaleció a 40 instituciones y mejoró las capacidades comunitarias para la gestión de conflictos y la integración social.
Según su comunicación oficial, el programa fue ejecutado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con colaboración con el Ministerio de Seguridad Pública, el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan) y actores locales.
La iniciativa impulsó cerca de 500 actividades en distintas comunidades, se generaron al menos 15 mecanismos sostenibles de gobernanza, entre ellos, el primer convenio de cooperación para la Mesa Territorial de Migración y Movilidad Humana.
Además, las campañas de sensibilización alcanzaron a más de 295.000 personas, causando un impacto en la erradicación de los discursos de odio y la xenofobia contra la población en movilidad humana.
El programa acompañó la creación y actualización de siete instrumentos de política pública, incluyendo Planes de Desarrollo Humano Local, políticas de movilidad humana, planes cantonales de seguridad y planes de gobernanza comunitaria de sostenibilidad.
La creación de once obras de infraestructura ha generado espacios seguros que facilitan el encuentro, el diálogo y la participación de nacionales, refugiados y migrantes, “contribuyendo a desescalar tensiones, promover la construcción de comunidad y consolidar procesos de toma de decisiones más inclusivas, donde todas las voces cuentan por igual”.
Adicionalmente, se creó el Sistema de Monitoreo y Detección de Riesgos (Simoder), junto con 86 indicadores comunitarios, dos protocolos municipales y dos plataformas ciudadanas, que permiten anticipar y responder a riesgos de manera más efectiva.
También se implementó la metodología de Policía de Proximidad y el fortalecimiento de la Academia Nacional de Policía.
Adicional a ello, se elaboraron cuatro planes comunitarios; y, las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) elevaron su capacidad técnica en un 89,7%.
El liderazgo local también tuvo un papel esencial: 470 personas, incluyendo juventudes y liderazgos comunitarios, participaron en procesos de formación en diálogo y convivencia; el 91% mejoró sus conocimientos.
El proceso derivó en once acuerdos comunitarios y once proyectos locales que fortalecieron espacios públicos, rutas seguras y entornos de encuentro y cohesión.
Naciones Unidas destacó que el modelo de intervención reforzó la cohesión social y promovió la integración entre población local, migrante y refugiada.
“Los resultados presentados hoy reflejan un impacto profundo y duradero en la Zona Norte; instituciones más preparadas, comunidades más cohesionadas y miles de personas que hoy cuentan con mejores herramientas para prevenir la violencia y construir convivencia. Este Programa demuestra que, cuando se trabaja junto a los territorios, el cambio no solo es posible, sino sostenible”, señaló la coordinadora residente de Naciones Unidas en Costa Rica, Allegra Baiocchi.











