A las 10:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita Herrera presidió la Eucaristía del Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor.
“Exclamamos con el salmo 117 diciendo: ‘Este es el día del triunfo del Señor’. Cristo ha resucitado, el sepulcro está vacío, Aquél que estuvo clavado en la cruz y murió, está vivo. Este es el gran anuncio y la gran verdad que da sentido a nuestra fe”, describió en su homilía.
“La certeza de que el Señor vive y que salió del sepulcro es lo que sostuvo la fe de los primeros cristianos y nos sostiene hoy a nosotros. La presencia viva de Cristo transforma la vida de las personas, por ello, vemos cómo Pedro y los demás discípulos sintieron un impulso irresistible por anunciar y proclamar la verdad de la resurrección. Nosotros, hoy en día, estamos llamados también a proclamar que en Cristo resucitado está la vida”, agregó.
Asimismo, a la luz del Evangelio, señaló que el sepulcro vacío, que primero encuentra María Magdalena y luego comprueban Pedro y Juan, es el anuncio del gran acontecimiento del poder de Dios que ha resucitado a su Hijo de entre los muertos.
“El sepulcro vacío es la afirmación de que el que había muerto ahora está vivo. Ellos vieron y creyeron, y entendieron que resucitaría al tercer día. Nosotros hemos recibido este anuncio y creemos también. Sólo la noche fue testigo de este acontecimiento maravilloso. Para nosotros, desde la fe, el sepulcro no fue el lugar donde estuvo muerto Jesús, sino el lugar del gran acontecimiento de la resurrección”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.
A la luz de la resurrección de Cristo, como cristianos estamos llamados a cambiar nuestra vida y proponerla también a la sociedad.
“Hoy que tanto se habla de calidad de vida, la vida auténtica, plena, verdadera y perdurable sólo está en Cristo, el hombre nuevo, el verdadero modelo para una humanidad renovada en el bien y en el amor”, dijo Monseñor Garita.
Reflexionó que la muerte y resurrección de Cristo “es el precio que Dios ha pagado para que tengamos vida y vida eterna; para que hagamos pascua pasando de la oscuridad a la luz, del egoísmo al amor, del mal a la capacidad de hacer el bien”.
Tras la celebración eucarística, una alegre procesión, alrededor del Parque de Ciudad Quesada, mantuvo viva la alegría de este día pascual.
“Terminamos ciertamente la Semana Santa, pero iniciamos el tiempo pascual que estamos llamados a vivir con gran esperanza, alegría y compromiso de llevar una vida nueva, según el modelo de Cristo resucitado que nos ha redimido y nos ha transformado por su misterio pascual”, dijo Monseñor Garita.

La procesión con la imagen del Resucitado recorrió el Parque de Ciudad Quesada y regresó al templo.












