Nuestro personaje de la semana destaca la vocación de Flor Corea Viales, la directora, desde hace 12 años, del Liceo Juntas de Caoba, en el distrito de Santa Cecilia, cantón de La Cruz.
Esta institución se fundó en 1997; y, pasó de la categoría Rural a Liceo, en 2007, se ubica a tan solo 30 minutos del Lago de Nicaragua, en la Frontera Norte.

Corea tiene 51 años de edad, es oriunda de Liberia, Guanacaste. Cursó su primaria en la Escuela Ascensión Esquivel Ibarra; Secundaria, en el Instituto de Guanacaste; se graduó como Licenciada en Español, de la Universidad Nacional; y, adquirió una Maestría en Administración Educativa, en la Universidad San José, en Nicoya.
Su vocación por la educación surgió de una profesora suya, Vilma Rojas, en el Instituto de Guanacaste, quien la inspiró a convertirse en la profesional que es hoy.
Tiene tres hermanas y un hermano, dos de ellos son también educadores.
Asegura que la gramática y compartir con los estudiantes es lo que más disfruta de su profesión.
Tiene más de una década en experiencia dando clases.
Ha trabajado en el Liceo Diurno de La Cruz, Colegio Nocturno de Liberia, en el Instituto Profesional de Educación Comunitaria (Ipec) Cindea de Liberia, el Instituto de Liberia y el Colegio Técnico Profesional de Paquera. Ha tenido la oportunidad de dar, incluso, clases de Primaria, cubriendo incapacidad.
Actualmente reside de lunes a viernes, en el distrito de Santa Cecilia, a unos metros de la institución que dirige. El sábado comparte con su familia porque debe regresar el domingo a primera hora hasta su comunidad educativa.
Asegura que su labor en la institución ha sido uno de sus mayores retos, pues solo existía un salón comunal y no había servicios sanitarios, situación que poco a poco y con mucho trabajo ha ido cambiando con el pasar de los años y el compromiso de su equipo.
Actualmente, el mismo salón comunal, dos ranchos abiertos, tres baterías sanitarias y un comedor, son las instalaciones donde se forman y capacitan en especialidades 96 estudiantes de Secundaria de comunidades como Armenia, Caoba, Los Ángeles y Las Marías.
Recientemente iniciaron una campaña de recaudación de recursos para construir dos ranchos más que funcionen como aulas.
“Había que ver qué se hacía”, expresó.

“Para mí ha significado una experiencia bonita. Ha significado ese reto de liderar una institución, pero también de sacar adelante a los estudiantes”, agregó.
“Aquí los chiquillos vienen de zonas muy alejadas y con muchos problemas familiares; y, ellos se acercan mucho a uno, entonces es amor, pasión, vocación. Me gusta trabajar, me gusta lo que hago… Y, si yo tengo que quedarme tarde a veces atendiendo a los chiquillos, lo hago”, manifestó.
Su recuerdo más apreciado en el Liceo Juntas de Caoba, fue un gesto solidario que realizó un grupo de estudiantes años atrás, cuando elaboraron ellos mismos, arroz con leche y lo donaron para venderlo y recaudar fondos para la institución.
“Eso fue lo que me marcó… Que sentí que los chiquillos de aquí son muy amorosos, muy respetuosos, muy cariñosos, muy responsables”, añadió.
A Corea le restan tan solo cuatro años para pensionarse, sin embargo, visualiza a futuro mantenerse muy cerca de su querido Liceo Juntas de Caoba y hasta sueña con la posibilidad de tener su propio jardín de niños privado.
Flor, aunque nunca se convirtió en madre se considera una tía muy enamorada de cuatro sobrinos.

Su entrega y pasión con la que ha desempeñado su labor como docente y directora ha calado en el corazón de cientos de estudiantes que con mucho esfuerzo, dedicación y valentía han pasado por las aulas de este liceo chorotega.












