Este viernes 8 de octubre, nuestro personaje de la semana, destaca a Jose Paulo Arias Romero, un niño de tan solo 12 años de edad, vecino del distrito de Monterrey, de San Carlos.
Jose Paulo nació en Heredia, pero reside desde muy pequeño en el distrito sancarleño.
Sus padres son Liliam Romero y Óscar Arias.
Actualmente, Jose Paulo cursa el sexto año de Primaria, en la Escuela Domingo Vargas Aguilar.
Además de hacer tareas, disfruta de su tiempo libre. Asegura que no es tan fanático del fútbol, pero sí le atraen los video juegos.
Jose Paulo tiene dos hermanos, Andrey Mejías y Luis Fernando Vargas; de ahí parte la historia que contaremos.
La familia solía ir a Misa todas las semanas, pero debido a la pandemia redujeron la frecuencia.
Hace aproximadamente, año y medio, Jose Paulo perdió a su hermano Andrey, quien falleció ahogado; se trató de un momento que fortaleció su vínculo y el de su familia con la Iglesia, en la búsqueda de fortaleza, y que motivó a este joven a convertirse en servidor de la Iglesia.
Jose Paulo lee en las Eucaristías, recibe a los fieles en la entrada de la Iglesia, limpia bancas como parte de los protocolos preventivos ante el COVID-19 y ayuda a los sacerdotes en lo que necesiten.

Detalló que, lo que más disfruta, es proclamar la Palabra en las Misas.
Recuerda la emoción cuando le dijo al Cura Párroco, Esteban Adolfo Robles, que quería unirse como servidor y quien se entusiasmó muchísimo por su decisión.
Jose Paulo agregó que asiste todos los sábados a Misa.
Arias ya hizo la catequesis y pronto espera recibir el sacramento de la Confirmación.
Como parte de su misión, sirvió en la Santa Misa, el pasado 28 de setiembre, con motivo de las exequias del Pbro. José García Canto, un fiel amigo de la comunidad de Monterrey, a quien el niño guarda gran aprecio, pues conserva en su memoria muchas charlas que tuvo con él, en el cementerio tras la muerte de su hermano.
Ese día, Jose Paulo tenía clases, pero con uniforme de escuela, decidió servir en la Misa, para despedir a su amigo “Chepe”, como le decían de cariño.
Para Jose Paulo, su mamá, Liliam, es como su mejor amiga y quien lo ha apoyado en todo momento.
Liliam, por su parte, asegura sentirse muy orgullosa de su pequeño.
Jose Paulo, a través de su testimonio, es un joven ejemplo, de que para a servir a Dios no hay límites ni edad.












