El gobierno local y el Hospital de Upala unieron esfuerzos en una valiosa alianza estratégica interinstitucional para coordinar y ejecutar la Jornada Integral de Salud y Esperanza dirigida a las personas en condición de calle del cantón.
Según informaron, esta iniciativa “demuestra que la definición de estrategias y la organización logística compartida entre instituciones públicas es la clave definitiva para derribar las barreras de acceso a los servicios de salud, mitigar riesgos y resolver las problemáticas sociales de los grupos más vulnerables de la comunidad”.
Ambas instituciones pusieron de su parte para ejecutar esta exitosa estrategia, desde el sólido apoyo de la Municipalidad de Upala y su equipo de trabajo, quienes facilitaron los recursos logísticos y de coordinación indispensables para llevar a cabo la actividad, hasta el Hospital de Upala, el cual respaldó la iniciativa bajo la guía y el liderazgo se su director médico, el Dr. Andrés Ávila.
La dirección técnica del Dr. Ávila permitió que un completo equipo de profesionales, de la mano de la Dra. Ana Livia Mayorga, pusiera su mística de trabajo y conocimiento al servicio directo de los habitantes de la calle que aprovecharon el espacio.
“La propuesta técnica de esta jornada se fundamentó en una contextualización real sobre la indigencia en la zona y se estructuró bajo cuatro ejes principales que fueron la atención médica, la atención humanitaria, la psicología con trabajo social, y la promoción e integración social”, añade la comunicación.
“El circuito de salud para los participantes fue sumamente completo, abarcando desde el ingreso en registros médicos y la toma de signos vitales, hasta la consulta médica general, la realización de exámenes de laboratorio, la toma de Rayos X y el despacho de medicamentos en el servicio de farmacia”, agregaron.
Adicionalmente, durante la jornada se contó con el apoyo de la Asociación Metamorfosis, cuyas recomendaciones técnicas permitieron adaptar la jornada a las necesidades reales de esta población.
Además, se diseñaron charlas educativas dinámicas con una duración máxima de 30 minutos y se incorporaron espacios recreativos mediante juegos de mesa, logrando un abordaje integral que no solo atendió el cuerpo, sino que llevó dignidad, respeto y una luz de esperanza a las calles de Upala.











