En una carta dirigida a Monseñor José Manuel Garita y Monseñor Daniel Francisco Blanco, Presidente y Secretario General, respectivamente, de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, el Ministro de Salud, Daniel Salas, indica que tras una revisión permitirá un aforo de 125 personas, como máximo, en los templos católicos.
Una carta similar envió el Ministro de Salud a Rigoberto Vega Alfaro, Presidente Ejecutivo de la Federación Alianza Evangélica Costarricense.
Ante la solicitud de aumento de aforo que hicieron ambos entidades, Salas respondió, en ambas cartas, fechadas el 7 de setiembre, «según el comportamiento epidemiológico del virus, así como la valoración del riesgo que se ha hecho, se considera que lo máximo que se puede incrementar el aforo es en 125 personas, con un límite de 10 personas como staff». Hasta este martes 8 de setiembre, la cifra máxima era de 75 personas.
Salas recuerda «que el desarrollo de las actividades de culto debe ejecutarse bajo el cumplimiento estricto de los lineamientos sanitarios y protocolos establecidos para tal fin».
Esta medida se une a la apertura mayor que ha programado el Gobierno de la República a partir de este miércoles 9 de setiembre en diferentes establecimientos y al uso obligatorio de mascarilla que también ha dictaminado.
Con esta indicación del Ministerio de Salud, en un comunicado, los obispos de Costa Rica se han referido de la siguiente manera: «reiteramos que debemos seguir al pie de la letra los protocolos emitidos para la celebración de la Eucaristía y de otros sacramentos en nuestros templos».
Según el comunicado, indican los obispos que fue el pasado 19 de agosto que habían hecho solicitud formal de aumento de aforo en los templos.
Asimismo, expresan: «es muy importante recordar que debe mantenerse la distancia de 1,80 metros entre cada persona, por lo que, se hace un llamado a los curas párrocos y a los colaboradores en cada uno de nuestros templos, a ser conscientes de que habrá templos más pequeños que no podrán recibir este máximo de aforo».
Para el caso de los cultos en los templos católicos y de otras denominaciones religiosas, es obligatorio el uso de la mascarilla.












