En la reciente semana, el cantón de Upala en la Frontera Norte ha sido el epicentro de distintos delitos y decomisos por parte de las autoridades del Ministerio de Seguridad Pública.
En el primero de los casos, la Policía de Fronteras detuvo a un prófugo buscado por delitos sexuales contra una persona menor de edad.
Se trata de un nicaragüense residente de apellido Mora, quien fue interceptado por los oficiales fronterizos destacados en el puesto de México, durante un patrullaje efectuado por la localidad de La Puebla, en el distrito de Las Delicias.
Según el informe policial, tras verificar su condición jurídica, los oficiales fronterizos determinaron que contra Mora estaba vigente una orden de captura por los delitos de relaciones sexuales remuneradas con una persona menor de edad.
Mora, bajo la dirección funcional de la Fiscalía de Upala, fue aprehendido y trasladado a la orden de dicha instancia judicial.
Por otro lado, una vez más, gracias a la rápida respuesta brindada por la Fuerza Pública ante una alerta acerca de un sujeto armado con un machete, se evitó que varias personas inocentes resultaran heridas.
El cumplimiento tuvo lugar en Canalete donde un sujeto sumamente alterado por razones que se desconocen caminaba por la vía pública con un machete desenfundado amenazando a los transeúntes.
El hombre se introdujo a un supermercado, sitio en el que continuó con su conducta agresiva, por lo cual oficiales del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) tuvieron que desalojar el establecimiento por seguridad de las personas.
Posteriormente el sujeto, quien fue identificado como un costarricense de apellido Umaña, siguió amenazando a los policías y hasta golpeó una patrulla, por lo que los oficiales lograron desarmarlo y detenerlo para remitirlo a la orden de la Fiscalía de Flagrancia de San Carlos.
El machete fue decomisado.
Otro de los hechos registrados en Upala fue la detención de un prófugo de la justicia buscado por ofensas a la dignidad de las mujeres.
Se trata de un costarricense de apellido Ocampo, quien fue interceptado por los oficiales fronterizos durante un patrullaje efectuado en las cercanías del puente de la localidad de San Ramón.
Tras verificar su condición jurídica, los oficiales fronterizos determinaron que Ocampo estaba era requerido por el delito de ofensas a la dignidad de las mujeres, según lo contemplado en la Ley de Penalización de la Violencia Contra las Mujeres.
De inmediato fue aprehendido y remitido a la orden de dicha instancia judicial para ser procesado.











